Critica sobre la critica*

No se puede leer de forma crítica una obra si antes no se ha hecho una lectura completa en la que el hilo conductor someta el criterio del lector a una serie de variables, o parámetros, que logren articular una respuesta coherente ante los argumentos dados. Esta premisa me ha obligado a acudir a las páginas completas del libro “Cambio Social y políticas progresistas en la globalización” en el que el Profesor Sergio Moya Mena expone, según Evo Morales, como “los movimientos sociales basados en principios de reciprocidad y complementariedad, han iniciado procesos históricos irreversibles en la búsqueda de un mundo mejor». Existen ciertos supuestos que constituyen la base del discurso del mariateguista, y que ameritan una humilde revisión.

Desde la supuesta decadencia y agotamiento del modelo de la globalización neoliberal y su “fracaso” rotundo, hasta la posibilidad de otra América están en tela de juicio, sin embargo este ensayo pretende propiciar la discusión respecto al primer punto, dejando de lado la discusión sobre la viabilidad de un altermundo. En su opinión, la globalización neoliberal y el bienestar humano son, en el fondo, enemigos. Muy en el fondo debe de ser, porque todas las mejoras e incrementos en nuestro nivel de vida han sido provocados por el capitalismo y el empuje empresarial. De hecho, la característica de la corriente neoliberal que le ha permitido trascender en el tiempo y adaptarse a los cambios, mas allá de obedecer a las confabulaciones del “imperio” obedecen a la flexibilidad de la doctrina y al carácter social de sus postulados, por social se entiende que desde Hobbes los pensadores liberales han partido del supuesto de que el hombre en un animal con cerebro y sus acciones obedecen a los incentivos que reciba: no es cierto el mito del buen salvaje que es enajenado por las practicas sociales.

Toda ideología se puede dividir en dos partes bien diferenciadas. La primera seria la de las ideas esenciales, que no cambian ni se alteran con el tiempo, en esta caben las ideas del libre comercio y los postulados sobre la libertad del individuo. La segunda serían las ideas accesorias, que emanan de las primeras y que resultan del intento de aplicación de aquellas a la realidad momentánea, estas son las que han permitido que el capitalismo se llame hoy globalización. Éstas últimas pueden y deben cambiar, incluso legar a desaparecer. Son “las guardianas del modelo”[1].

En el primer capitulo de su libro, el profesor Moya describe las dimensiones concretas y objetivas que tiene globalización, según su tesis “es una ruptura con el capitalismo de reformas asociado al keynesianismo que ahora da paso a la acumulación capitalista como fin en sí mismo, dominando el conjunto de los procesos de la vida social”[2] Sin embargo, el enfoque capitalista actual pone en primer termino el beneficio del consumidor y no a la acumulación. La acumulación es en si una facultad que se puede alcanzar por medio de la producción, pero no es el fin, el fin consiste en dar el mejor producto o el mejor servicio a mayor cantidad de clientes por una razón muy simple: entre tanta competencia, si no le gusta mi producto, va y lo compra en otro lado. Si aceptáramos el presupuesto de la acumulación tendríamos que declarar que el negocio del empresario no está ya en “explotar” al mayor número de personas (como lo citaba la tesis marxista), sino en despedirlas a todas. Ya pueden tomar nota los empresarios: si quieren aumentar sus beneficios despidan a todos los trabajadores. Es entendible que no todos los mercados funcionan de manera ortodoxa, existen fallas que distorsionan la distribución tanto de la oferta como de la demanda y el nivel de precios (entre otros factores), no obstante, soy optimista respecto a la necesidad de ampliar la esfera de aplicación de la economía de mercado abierto pues esta es la única forma de garantizar que la teoría sea llevada a la practica.

Por otra parte, se hace presente en las líneas del profesor Moya la noción de una ciudadanía degradada[3] según este los seres humanos ahora estamos regidos por el concepto meramente materialista de la sociedad, el profesor Moya hace entender que estamos en presencia de un necesitarismo social en que la causalidad es económica. El dinero lleva a mejorar el bienestar y el bienestar lleva a la felicidad; este argumento me deja ciertas inquietudes. Las prácticas mercantilistas se constituyen en amenazas a la democracia, la igualdad, la justicia social, el equilibrio ambiental, etc. y resultan nocivas para los intereses de los ciudadanos, de la gente común, para los excluidos del poder económico, político o mediático. Si bien es cierto que las fuerzas mercantilistas y la maquinaria propagandista han fabricado un modo de vida Light, existen tendencias alrededor del globo que se constituyen en agentes de autogestión como es el caso de las cooperativas en Centroamérica y Europa que representan un espacio de alcance a esas necesidades materiales, al igual que las herramientas de comunicación colectiva como el Internet el cual está en una etapa adolescente y que aun así permite grandes beneficios, si observamos su alcance en estos 15 años podríamos vislumbrar un avance significativo en el manejo de la información y la inclusión social equitativa. Según James Tobin el avance tecnológico es el que provocara una democratización de los mercados financieros: hoy en día, cuando en cualquier momento cualquiera puede comerciar en el mercado de valores con su computador[4]. Aquí podrían surgir dos objeciones: la primera radica en que una transacción bursátil no esta al alcance de un Mincho Mayorga -por poner un ejemplo-, la segunda objeción en que ¡no todo el mundo tiene acceso a computadoras ni al Internet!; estamos de acuerdo, pero Roma no se hizo en un día y hace 15 años no existían programas como One computer per child[5] que pretende disminuir la brecha tecnológica en el mundo “subdesarrollado”[6], dando computadores a las entidades gubernamentales encargadas de la educación.

A lo que quiero llegar es que en el mundo globalizado la bola pica para los dos lados y la cancha mide lo mismo, hay distorsiones que resultan evidentes, negarlas constituiría una ceguera dogmática de mi parte; sin embargo, es ahí donde el cambio se hace factible, no un cambio hacia el altermundo, sino que una serie de circunstancias son las que promoverán cierta reestructuración en el equilibrio del poder. Estamos de acuerdo con que los movimientos sociales harán parte importante de esa escritura, sin embargo su heterogeneidad será su talón de Aquiles y nace la necesidad de aglutinarlos, ahí es donde se esgrimen con toda propiedad los movimientos obreros brasileños. Un cambio no necesariamente consiste en cambiar unos países para luego cambiar el mundo, el cambio viene por la suma de imponderables trabajando por separado[7].

Actualmente quienes disiden del liberalismo le ponen prefijos y lo intentan reducir a lo meramente económico. Sin embargo, el pensamiento liberal es rico y amplio. Muchos de sus ideales han logrado imponerse como bases de la civilización occidental. Ese logro, sin embargo, permite que a menudo se den esas libertades y derechos por garantizados, proponiendo y practicando políticas e ideas que resultan incompatibles con ellos. No pretende ser una cosmovisión totalizadora, que explique todos y cada uno de los hechos que suceden en el mundo. Sin embargo, es cierto que entre ellos predomina una mezcla de tolerancia y de seguimiento personal de los valores que se han demostrado más útiles para las personas y las sociedades democráticas; los más tradicionales: la familia, el trabajo bien hecho, la lealtad, el compromiso, la fidelidad, etc.

Las concepciones relativas al conocimiento son restringidas. El conocimiento y la razón individual son insuficientes para tomar decisiones que afecten a toda la sociedad. En muchas ocasiones, somos incapaces incluso de resolver nuestros problemas personales, ¿cómo vamos a pensar que podemos arreglar la vida de los demás con la pobre herramienta de nuestro intelecto? nos enredemos: un liberal confía en la razón, pero es también consciente de cuales son sus límites. Por eso, resulta absurda la pretensión de cambiar al hombre para que funcionen sistemas científicos de ordenar la sociedad (Vg. El hombre nuevo). Como mucho, se pretende cambiar el Estado para que éste se amolde mejor a la naturaleza cambiante y compleja del hombre y sus sociedades, es ahí donde se hace palpable la influencia de las ideas accesorias explicadas párrafos arriba.

La complejidad de la sociedad humana siempre va en aumento, y resulta inabarcable para los intentos de dirigirla y planificarla con la limitada herramienta de la razón y el conocimiento humanos. De hecho, los intentos de hacerlo concentran tanto poder en tan pocos que desembocan periódicamente en crueles tiranías, al menos eso demuestra la historia y lo indica la intuición: el poder corrompe y es fácil olvidar a aquellos quienes apoyaron la entrada de algún personaje al poder. Por esas razones, no comparto la tesis de que “este modelo ya no da más”. Sin embargo, como lo dijo el profesor Moya, Los movimientos que se esbozan como agentes de cambio son procesos ideológicamente abiertos que más bien obedecen a un post neoliberalismo que “dista mucho de un orden socialista”[8].

“Los subsidios directos e indirectos que los países industrializados otorgan a sus productores son una verdadera amenaza para los países en desarrollo”[9]. Esto no es del todo cierto, si bien a primera instancia estos subsidios parecen una falta de respeto al libre comercio, dichas “gollerías” son necesarias para la producción en muchos países de América Latina: el caso del sorgo es un ejemplo, pues al bajar el costo de lo que acá es un insumo para la producción porcina, estamos logrando que la carne y sus derivados sean vendidos a un costo menor, lo que garantiza el acceso a las familias de ingresos limitados.

A modo de conclusión, las ideas sobre liberalismo, las cuales comparto en alguna medida no son del todo inhumanas ni tienen carácter social, los párrafos anteriores pretenden dar cuanta de ello, sin embargo ante las presiones de un mundo que es caldo de cultivo para la protesta social, es de reconocer la necesidad de replantear a nivel mundial, cual es nuestro objetivo como seres humanos, cito nuevamente a Tobin quien dijo que “los problemas de la globalización no se resuelven deteniéndola”[10], es decir, el cambio no nace por decreto de los marginados cuando toman el poder.

Fuentes consultadas y notas del autor.


* Este ensayo, con fines académicos pretende discutir algunas de las tantas aseveraciones hechas por el profesor Sergio Moya Mena en su libro “Cambio social y políticas progresistas en la globalización”. El profesor Moya es relacionista internacional, profesor de la Escuela de Ciencias Políticas de la Universidad de Costa Rica, miembro del movimiento ATTAC, del Foro Social Mundial, exmilitante del Partido Liberación Nacional, entre muchos otros logros.
[1]
Von Mises, L. La acción humana. Fondo de cultura Económica (1998). Pp 27-30
[2]
Moya, S. Cambio Social y políticas progresistas en la globalización. [pdf] Wiphala, San José, 2004.[Tomado el 28/11/2007] Disponible en: http://www.wiphala.org/capitulo_1.pdf, p. 2.
[3]
Idem; p.5
[4]
Entrevista a Tobin Premio Nobel de Economía James Tobin habla del sorprendente redescubrimiento de su impuesto sobre la especulación, de su conflictiva relación con los adversarios de la globalización y de los errores del Banco Central Europeo. James Tobin en Der Spiegel (36/2001, pag 122) 3 de setiembre de 2001. [Tomado el miércoles 28/11/2007] Disponible en: http://www.eumed.net/cursecon/textos/tobin-antiglob.htm
[5]
Véase una explicación general de Nicholas Negroponte, el autor del proyecto One Computer Per Child, disponible en broadcast [Tomado el 2 de diciembre del 2007] en la pagina: http://www.ted.com/index.php/talks/view/id/41?gclid=CKikuM3GjpACFUaPOAod_TfyuA
[6]
Las comillas obedecen a que el autor difiere de la noción de subdesarrollo. No utilizo esta noción porque carga cierta connotación occidental peyorativa, el mundo subdesarrollado claramente no existe porque no es un desarrollo material, sino un estado de conciencia mental, donde la sociedad se cohesiona de manera voluntaria al amparo de la ley y el estado de derecho con el fin de mantener la estabilidad.
[7]
Cualquier coincidencia con el Peronismo, es mera casualidad.
[8]
Moya, S. Op Cit, pp 59-60.
[9]
Idem, cap 1
[10]
James Tobin en Der Spiegel (36/2001, pag 122) 3 de setiembre de 2001. [Tomado el miércoles 28/11/2007] Disponible en: http://www.eumed.net/cursecon/textos/tobin-antiglob.htm*